Como bien dije, este sábado me toco trabajar.. Pues bien, fue una noche con mucho trabajo, como cualquier bar/pub de Reykjavík, un sábado por la noche no cabe ni una alma (en especial en Ölstofa). Con mucho trabajo pero a la vez divertido, entretenido y con varias anectodotas que recuerdas al día siguiente al levantarte.
Las frases en islandés que me iban diciendo hacían la noche misteriosa y llena de incógnitas que después intentaba descifrar con poco éxito
Finalmente, cuando ya no quedaba casi nadie tocaba limpiar, incluso los vigilantes
Al llegar a casa nos encontramos con una mini fiesta organizada por nuestros compis franceses.. no terminaron hasta las 11 o algo así... vaya casa de locos!
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