Luego de haber descreído durante décadas de la Unión Europea (UE), Islandia podría ingresar velozmente a la comunidad, para buscar refugio ante el quiebre financiero que arrastró a la economía del pequeño país en octubre del año pasado. De esta manera, se pondría en evidencia la doble moral de Bruselas al fijar condiciones más duras a países que se encuentran en la lista de espera desde hace muchísimos años, como Croacia, Macedonia y Turquía. A pesar de las críticas de los países que se ven relegados, la integración de Islandia a la UE podría otorgarle la estabilización monetaria que busca desde hace un año, pero a su vez comprometería a largo plazo su sistema de redistribución social y la exclusividad de la explotación de sus recursos. Las pérdidas para el Estado Durante décadas, ahorristas británicos y holandeses se beneficiaron de las altas tasas que otorgaban los bancos de Islandia, pero ante la nacionalización forzosa de octubre de 2008, Londres y Ámsterdam salieron a respaldar a ...